Anciano

Recuerdo el velero
y la ausencia en su puerto
cuando tus ojos miro
y con ellos viajo.

Tres mujeres reposan en un banco,
lucen su vestido de domingo.
Piernas cruzadas, manos de barro
y la ligera brisa que regalan tus pasos.

Las líneas tensas de tu cuerpo
gozan de tiempo
para correr las cortinas de tu piel
de mano a mano.
Como de verso a verso,
El poema te envuelve y te hace viejo
o conocedor, que es lo mismo,
de lo que el olvido pretendía haber olvidado.

Sus ojos maquillados de sueños
disfrutan de un espacio en blanco
para llenar de garabatos
su horizonte aun plano.

Mientras recuerdas, te olvidas,
y te la pasas bailando
buscando no se qué,
te tropiezas y das la mano.

Recuerdo tu ideal y tu imposible
y su mero sentido
cuando pruebas tu voz
la que habla sin hacer ruido.

Me cuenta verdaderos relatos
que huyen de barreras mentales
que en otros tiempos de miedos
jugaron a construir ciudadelas.

Te asustan los barcos hundidos,
los amaneceres con prisas,
el mar en océanos,
los abrazos mudos.

Temes no estar seguro,
las voces más fuertes,
buscar el sentido,
No existir en el mundo.

Recuerdo las líneas que resiguieron
la punta de tus dedos
donde habitan aún los perfumes
cuando encajas mis manos.