Viaje astral al tercer mundo


Le han puesto un ladrillo más al que llaman el tercer mundo.
Lo he visto por las calles, que dan respiradoras,
dicen que es para no llenar de polvo los pulmones,
pretenden silenciar posibles desenladrilladoras, digo yo.

Vengo a llamarte por tu nombre, parte del mundo,
que para llegar a ti, no pasé por portales ni viajes astrales.
Así que no te dejes llamar tercero que los espíritus se pondrán bravos,
y te viene pequeño puesto el universo que has creado.

Vengo a salvarte y a que me salves.
Que tus políticos rechonchos no caben por tus callejones
y te abandonan allí donde trajinan las ratas más gordas que he visto.
Que los míos, me premian por mi simplicidad
y enmudecen mí más allá y mí más adentro.

¡Sálvame!

Pues huyo de la distopía de mi sociedad indeseable por cualquiera que la habite,
allí los individuos se rifan policías mentales y con la edad los coleccionan.
Te creo ver indiferente a ser, porque que al mirarte prolongas mi cuerpo
como un niño pequeño que no se hace líos entre los tus y los yos, entre los nosotros y los ellos, entre los tuyos y los míos.
¡Te salvaré!
Si bien me estoy ahogando en un océano furioso, y necesito mis manos para dar con la orilla,
volveré para protegerte de los ladrillos de aquellos que cubren tu riqueza para no verla.
¡Hay un callejón donde viven los sobrevivientes! diré,
y con tu fuerza, ya en mi vientre, les salvaremos.